martes, 13 de octubre de 2009

Diario de Navegante

Un manto a lunares cobijaba mi paso

buceadora de esferas danzantes

en una puntada me hundí

inocencia andante

Si. Estabas ahí

y te amé al instante


Sos del éter. No de la arena

mi terciopelo radiante

tendré que hacerte de arcilla para darte vida?

Tendré que besarte para matarte?

O con una pluma hidratarte?


Un relámpago me confesó

como podía despertarte

un brebaje me preparó

y me indicó al instante


Si coses en tu mano

un blanco guante

con este rayo enhebrarás

a la estrella sembrante

ella obrará un perfecto tramado

la nebulosa que podrá ayudarte


esa perla guardada

la voz in- pronunciada

de la certeza palpitante


En su destello viajé

hacia la isla del amante

alimentando mi alma

con caudales fecundantes


Miles de voces esperaban

según rumores de buen semblante

al o - ido que volviera

de su sueño circundante


Una brisa compañera

me empujaba hacia delante

cuando mis raíces se aferraban

en la esterilidad desesperante


Agradecida por su ayuda

comencé a contarle

la intención de con - ciencia

que llevaba de equipaje


In - fluencia pura

es el molde que conservaste

de vidas, muertes y despertares

por los que transitaste


En - señanzas de luz

abrigarán el arte

que la pluma divina

ha escrito para darte


Mis pies se hundieron en las huellas

de la estrella sembrante

era el canto de sirenas

de un océano a lunares


Atontados mis oidos

estaban por contemplarle

de un empujón desperté

de su canto hipnotizante


En un instante cosí

el perlado guante

y con él tomé el rayo

como brillaba! era cautivante


El aire le abrió paso

A la daga brillante

Y como botón al ojal

Se fusionaron en un instante


Cobijo de luz

Me ofreció su semblante

La estrella tejió

El abrigo de hilos caminantes


Perdida en mi encuentro

Dualidad apremiante

Entre dudas te hallé


Certeza radiante


Si estas palabras tejidas

Con la estrella sembrante

No llegaron a despertarte

Me tragaré esa voz acuchillante

Y entenderé que disfrutas

del sueño de estar vivo

cuando en realidad eliges vivir adormecido.